Noruega fue uno de los territorios de partida de los vikingos en su expansión por el Atlántico, que les llevó a colonizar las islas entre el Ártico e Irlanda.

El reino noruego fue fundado por Haroldo I en el siglo IX, y se caracterizó en sus primeros siglos de existencia por las tensiones entre la aristocracia y la corona,que logró consolidar su poder en el siglo XIII. En el siglo siguiente se extinguió la dinastía iniciada por Haroldo I y la corona noruega se unió a la sueca, para posteriormente ser ambas unificadas con la danesa por la reina Margarita (Unión de Kalmar). En el XIX el monarca danés Federico VI cedió el Reino de Noruega al heredero sueco, consumándose la unión entre ambos países en 1814 mediante la redacción del Acta de Unión por parte de ambos parlamentos, en el cual se configuraron las relaciones entre ambos reinos. A partir de entonces comenzó un período caracterizado por las reivindicaciones nacionalistas, que obligaron al soberano sueco a realizar continuas concesiones, como el otorgamiento de una bandera nacional o el reconocimiento de la personalidad de Noruega en sus relaciones internacionales. En 1905 una comisión conjunta de ambos parlamentos puso fin a la unión de forma pacífica, evitando así el estallido de un conflicto que cada vez parecía más próximo. El príncipe Carlos de Dinamarca subió al trono noruego con el nombre de Haakón VII, comenzando así la moderna historia de Noruega como Estado independiente. El nuevo siglo significó el principio de un desarrollo económico y social que consolidó a Noruega como uno de los países más prósperos y avanzados del continente; un ejemplo de ello es el reconocimiento en 1907 y por primera vez en Europa del derecho al voto de las mujeres.

 

En la Primera Guerra Mundial se mantuvo neutral, pero en la Gran Guerra de 1945 no pudo evitar ser invadida y ocupada por la Alemania nazi, que obligó al Rey Haakón a abandonar el país e instauró como Jefe del Estado al servicio de Berlín a Vidkun Quisling, cuyo nombre ha quedado en la historia como ejemplo de presidente-títere. Tras la derrota de Alemania el Rey volvió al país y falleció en 1957, subiendo al trono su hijo Olav V. A finales de los sesenta comenzaron las negociaciones para la incorporación a la Comunidad Económica Europea,que se vieron interrumpidas en 1972 por la victoria en referéndum de los contrarios a la integración. En 1991 murió el Rey Olav V y subió al trono su hijo Harald V, y en 1993 se reanudaron las negociaciones para la entrada en la nueva Unión Europea nacida tras el Tratado de Maastricht. No obstante, el pueblo noruego volvió a rechazar esa posibilidad mediante referéndum en ese mismo año.

 

Noruega ha sabido en los últimos años mantener una estabilidad política que le ha permitido consolidar su economía, ya que ha conseguido la reducción de la inflación, el aumento de las exportaciones y la contención de la tasa de desempleo, que es una de las más bajas de Europa. En el plano internacional el país ha mejorado su imagen gracias al notable éxito económico y deportivo de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1994 en Lillehamer, y sobre todo, a su destacado papel en la resolución del conflicto entre Israel y la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), que negociaron secretamente la paz bajo los auspicios de Johan Jörgan Holst, Ministro de Asuntos Exteriores de Noruega, lográndose en 1993 la firma del Acuerdo de Paz de Oslo.