SUECIA ha estado poblada desde el neolítico. La tribu de los svears derrotó a los godos de1 sur y, de ese modo, se produjo una primera unificación del país. Entre 1os siglos IX y XI los vikingos suecos realizaron diversas expediciones y conquistas, llegando a mantener una base comercial en 1a desembocadura del Volga. El cristianismo no se introdujo hasta el siglo X. A finales del siglo XIV, las coronas sueca y danesa quedaron unidas en la Unión de Kalmar, Suecia logró su independencia en 1523, bajo la autoridad de Gustavo Eriksson Vasa. En el Tratado de Westfalia (1648), ratificado por la reina Cristina, se consagró la hegemonía sueca en el norte de Europa hasta el siglo XVIII. El general francés Bernadotte reinó con el título de Carlos XIV, dotando al país de un régimen liberal que propició un desarrollo económico sin precedentes. Suecia fue neutral durante la Segunda Guerra Mundial. Los socialdemócratas suecos han gobernado el país, solos o en coalición, desde 1932 a 1976, y desde 1982 a 1991, propiciando un modelo de desarrollo y de bienestar social de gran influencia en nuestro tiempo. Despues de tres años de un Gobierno de coalición de centroderecha, bajo la presidencia de Carl Bildt del Partido Conservador, volvieron al poder los socialdemócratas en otoño del 1994. El actual Primer Ministro es Ingvar Karlsson.

Hace 14.000 años, toda la Suecia actual estaba cubierta de hielo. Al irse retirando paulatinamente los glaciares, el ser humano siguió su rastro, y el primer lugar de residencia conocido, encontrado en el sur de Suecia, data de unos 10.000 años antes de Cristo (a. C.). Del período entre los años 8.000 a 6.000 a. C. se puede hacer constar que el país en su conjunto comen-z6 a ser poblado por tribus que vivían de la caza y de la poesia, y que utilizaban herramientas sencillas de piedra. La llamada Edad de Piedra, en la que se perfeccionaron esas herramientas y de la que se están encontrando hábitats y tumbas en número cada vez mayor, suele considerarse que abarca hasta el año 1.800 a. C., aproximadamente, que fue cuando comenzó la Edad del Bronce (I .800-500 a. C.) en los países nórdicos. Esa Edad recibe su nombre de las armas y objetos de culto que caracterizan los hallazgos pertenecientes a ella, aunque las herramientas de piedra siguieran imprimiendo su carácter a la vida cotidiana. En los países nórdicos, especialmente en Dinamarca pero también en Suecia, ese último período se caracterizó por una alta cultura, reflejada, entre otras cosas, en los ricos hallazgos de tumbas. Del siglo VI a. C. los descubrimientos son más raros, al mismo tiempo que el uso del hierro comenzó a generalizarse. Durante la llamada Alta Edad del Hierro del siglo VI a. C. al V d. C.-, en el período de migración de los pueblos -entre los años 400 y 550-, así como después, durante la llamada Edad de Vendel -del 550 al 800- que debe su nombre a las magnificas tumbas en forma de embarcación halladas en el lugar del mismo nombre en la región de Uppland, la población de Suecia se hizo sedentaria, a raíz de lo cual la agricultura pasó a constituir la base de la actividad económica y de la sociedad.

La era de los vikingos y el comienzo de la cristiandad

La era de los vikingos, del siglo IX a mediados del XI, se caracterizó por una fuerte expansión orientada, por lo que atañe a Suecia, hacia el Este, con incursiones que fueron una mezcla de corridas de pillaje y expediciones comerciales a lo largo de las costas del Báltico y de los dos, muy tierra adentro de la Rusia actual, en la que los vikingos suecos fundaron estaciones comerciales y dominios efímeros como el de Rurik en Novgorod. En esas correrías, los vikingos suecos llegaron hasta los mares Negro y Caspio, donde establecieron relaciones comerciales con Bizancio y con los imperios cristianas llegaron a Suecia con Ansgar, procedente del imperio carolingio en el siglo IX. Fue ya entrado el siglo XI cuando Suecia quedó cristianizada, subsistiendo no obstante el paganismo de la antigua mitología nórdica hasta bien avanzado ya el siglo XII. Suecia tuvo su primer arzobispo propio en 1164. En los siglos XII y XIII siguió también la expansión sueca hacia el Este, quedando incorporada Finlandia al imperio sueco a raíz de varias campañas guerreras.

La fundación del reino

Los distintos territorios, que anteriormente habían sido unidades independientes, se unificaron hacia el año 1000, teniendo como centros, por una parte, las regiones de Vasterg Stland y Ostergót-land y, por otra parte, la zona del lago Mälaren, con Uppland como núcleo central. Desde mediados del siglo XI] se dio una dura lucha por el poder secular de aquel imperio entre las casas de Sverker y de Erik, que se alternaron en el poder real entre 1160 y 1250. Aún en aquella época, los diversos territorios siguieron siendo, no obstante, unidades administrativas, con sus propios tribunales (ting), sus jueces y sus leyes. Sólo en la segunda mitad del siglo XIII llegó a conseguir el rey una mayor influencia, pudiendo, con el surgímiento de fortalezas reales y la introducción de una administración provincial, defender en serio los intereses del poder central y aplicar leyes y ordenanzas vigentes en todo el imperio. En 1280, Magno Ládulos (1275-90) pudo dictar una disposición que implicó la aparición de una clase laica liberada de impuestos, la nobleza, y una organización de la sociedad según el modelo feudal. Junto al rey hubo un Consejo de representantes de la aristocracia y de la Iglesia. En la época de Magno Eriksson (1319-64) fueron sustituidas las leyes territoriales, en 1350, por una ley nacional válida para todo el imperio.

El período de la Hansa

En el siglo XIV aumentó el comercio, especialmente con las ciudades alemanas congregadas bajo la dirección de Lübeck en la Liga Hanseática. En los dos siglos siguientes, hasta mediados del XVI, la Hansa dominó el comercio con Suecia, donde fue fundado gran número de ciudades como consecuencia del vivo intercambio comercial. La agricultura, que, no obstante, era y siguió siendo la base de la vida económica, se desarrolló al mismo tiempo debido, entre otros factores, a años alternados con uno de barbecho, así como a la mejora de los aperos. La peste negra, que afectó a Suecia en 1350, implicó, sin embargo, un largo período de recesión económica caracterizado por la disminución de la población y por quedar abandonadas muchas propiedades rurales. Se puede decir que sólo en la segunda mitad del siglo XV llegó a superarse la crisis, al mismo tiempo que las fundiciones de la Suecia central comenzaron a jugar un papel cada vez mayor para la economía del país.

La Unión de Kalmar

Por herencia y por relaciones entre linajes se congregó, en 1389, el poder real de Dinamarca, Noruega y Suecia en unas solas manos, con la reina danesa Margarita como regente. En 1397 se decretó bajo su dirección la llamada Unión de Kalmar, que implicó que los tres países escandinavos quedaran sometidos a la autoridad de un solo soberano. Sin embargo, todo el período de la Unión, de 1397 a 1521, se caracterizó por las luchas entre el poder central, representado por el rey, y la nobleza, así como, a veces, ciudadanos y campesinos rebeldes. Esos conflictos, entrelazados con la aspiración a mantener la unidad nacional de Suecia y los intereses económicos relacionados

El período de los Vasa

Durante el reinado de Gustavo Vasa (1523–60) fueron sentadas las bases del Estado nacional sueco. La Iglesia fue nacionalizada, sus posesiones pasaron a poder del Estado, y la Reforma protestante fue realizada sucesivamente. Al mismo tiempo. la administración fue organizada según el modelo alemán, l se vio reforzado aún más por el hecho de convertirse el país, en 1544, en una monarquía hereditaria en lugar de ser, como hasta entonces, una monarquía electiva en la que la aristocracia había tenido la posibilidad de hacer oír su voz en cada cambio de soberano. Los intentos de la alta nobleza para restablecer el poder del Consejo durante los gobiernos de Erico XIV (1560-68), Juan llI (1568-92) y Segismundo (1592-99) fracasaron. Durante los reinados de Carlos IX ( 159% 1611 ) y de Gustavo II Adolfo ( 1611-32), el rey mantuvo y reforzó su posición. A la muerte de Gustavo II Adolfo en la batalla de Lützen, en 1632, la alta nobleza consiguió aprobar una nueva forma de gobierno en 1634, que puso el poder en manos de las administraciones centrales creada de gobierno de 1634 había de quedar como norma de regencias, primero durante el período de la Reina Cristina y, después, durante la minoría de edad de Carlos XI, quedando completamente exenta de toda función al realizar en 1680 este último monarca una confiscación de las propiedades de la nobleza, que convirtió a esta definitivamente en una nobleza administrativa, sometida en todo a la autoridad del soberano.

De la política de gran potencia a la neutralidad

En política exterior, Suecia se había orientado a conseguir la hegemonía en el Báltico desde la ruptura de la Unión con Dinamarca y Noruega. Ello condujo a repetidas guerras con el primero de esos países desde la década de 1560. Después de la intervención sueca con gran éxito en la guerra de los Treinta Años por el bando protestante, en 1630, y de que Gustavo II Adolfo se convirtiera en uno de los principales monarcas de Europa, Suecia venció a Dinamarca en dos guerras, en 1643-45 y en 1657-58, que dieron por resultado la incorporación a Suecia de las regiones de Escania, Halland y Blekinge, y de la isla báltica de Gotland, hasta entonces danesas, al mismo tiempo que obtuvo de Noruega las de Bohuslän, Jämt-land y Härjedalen. Suecia, que también comprendía Finlandia, así como cierto número de provincias del norte de Alemania y las actuales repúblicas bálticas, se convirtió así en una gran potencia en el norte de Europa desde la paz de Westfalla, en 1648, y de la paz de Roskilde, en 1658, con Dinamarca. No obstante, como a excepción de algunas fundiciones pequeñas y la mina de cobre de Falun, era un país puramente agrícola con una economía típica de trueque, Suecia carecía de recursos para sostener a largo plazo su posición como gran potencia. A raíz de las derrotas sufridas en la gran guerra nórdica contra Dinamarca, Polonia y Rusia, de 1700 a 1721, perdió la mayoría de las provincias del otro lado del B báltico, quedando reducida, a grandes rasgos, a los mismos territorios que hoy constituyen Suecia y Finlandia. Finalmente, durante las guerras napoleónicas perdió Finlandia a favor de Rusia, así como las últimas posesiones del norte de Alemania. Como compensación por esas pérdidas, el sucesor al trono de Suecia, recién elegido en 1810, y más tarde Rey Carlos XIV Juan, consiguió obtener Noruega, que se vio obligada a formar una unión con Suecia en 1814. Sin embargo, después de numerosos conflictos internos, esa unión fue disuelta en 1905 de forma pacifica. Desde una guerra corta con Noruega en relación con el surgimiento de la unión en 1814, Suecia no ha participado en ninguna guerra, habiendo mantenido mundial como línea explícita de política exterior la no alianza en tiempos de paz con vistas a la neutralidad en tiempos de guerra, y basando su seguridad en una fuerte defensa nacional.

Desarrollo constitucional, económico y político

Después de la muerte del Rey guerrero Carlos XII en 1718 y las derrotas experimentadas en la gran guerra nórdica, el Parlamento y el Consejo aprobaron una nueva Constitución, que abolió el abso. ludsmo y puso el poder en manos del Parlamento (Riksdag). Durante la llamada época de la libertad, de 1719a 1772, se desarrolló en Suecia una forma de parlamentarismo, que implicaba que el partido dominante en el Parlamento nombraba el Gobierno (Consejo), que, a su vez, era responsable ante el Parlamento. Gustavo III (1771-91) redujo el poder del Parlamento mediante un golpe de Estado incruento en 1772, restableciendo el absolutismo. en 1789.

Por lo demás, el siglo XVIII se caracterizó en Suecia por un rápido desarrollo cultural, entre otras cosas, en estrecho contacto con Francia. El comercio, que también se desarrolló a un ritmo rápido, se vio seriamente afectado por las guerras napoleónicas, lo que condujo a un estancamiento y a una crisis económica en la primera mitad del siglo XIX. En la segunda mitad de ese mismo siglo, Suecia seguía siendo, a pesar del surgímiento del ferrocarril y de la industria de los aserraderos, un país pobre en el que un 90% de la población vivía de la agricultura. El resultado fue un movimiento emigratorio, principalmente a América del Norte, que fue muy importante en términos relativos. Más de un millón de suecos, de una población de cinco millones, emigraron del país entre 1866 y 1914. ‘Sólo en la década de 1890 comenzó a crecer la industria, pasando a desarrollarse a un ritmo muy rápido entre 1900 y 1930 y convirtiendo a Suecia en uno de los principales países industrializados de Europa después de la Segunda Guerra mundial.

A nivel nacional, Suecia se caracterizó al mismo tiempo por una evolución tranquila y pacífica. Después de un golpe de Estado en 1809, por el que fue depuesto Gustavo IV Adolfo (1792-1809), el país se dio una nueva forma de gobierno caracterizada por una división del poder según el modelo de Montesquieu. Poco después fue elegido el mariscal francés Jean Baptiste Bernadotte como sucesor al trono. de Suecia, siendo coronado en 1818 bajo el nombre de Carlos XIV Juan (1818-44). Aunque su reinado estuvo caracterizado por su política conservadora, ello no obstante comenzó a dejarse sentir una oposición liberal. En 1842 se introdujo la obligatoriedad de la enseñanza y las escuelas primarias., y los reinados de su hijo y de su nieto, Oscar I (1844-59) y Carlos XV (1859-72) fueron testigos del triunfo liberal, que implicó, entre otras cosas, la abolición de los gremios y la introducción de la libertad de industria en 1846, el triunfo del comercio libre en las décadas de 1850 y 1860, y, finalmente, la introducción de la autonomía municipal en 1862 y de una reforma de la representación parlamentaria en 1866. Esta última implicó la abolición del Parlamento de los cuatro Estados, introducido ya en el siglo XV, siendo sustituido por un Parlamento bicameral, que luego siguió existiendo hasta la introducción en 1971 del sistema unicameral actual.

Durante el período de 1658 a 1721, Suecia fue una gran potencia en el norte de Europa. A raíz de su’ derrota en las grandes guerras nórdicas de 1700 a 1721, perdió sus provincias al sur y al este del golfo de Finlandia, así’ como todas sus posesiones en Alemania, salvo una pequeña parte de Pomerania.

En el siglo XIX, Suecia se caracterizó asimismo por el surgimiento de fuertes movimientos populares como el anticoholista y los de las Iglesias libres, el feminista y, sobre todo, el movimiento obrero. Este último, que creció con la industrialización en la segunda mitad del pasado siglo, se ha caracterizado desde comienzos del presente por su reformismo, habiendo participado ya en el Gobierno en 1917 representantes de los socialdemócratas. El sufragio igual y universal fue introducido para los hombres en 1909 y en 1921 para las mujeres, al tiempo que triunfaba el parlamentarismo. En los años 30, una vez que los socialdemócratas consiguieron el poder político, se planificó una sociedad del bienestar, que ha podido ser realizada en todo lo esencial después de la Segunda Guerra mundial.

De 1932 a 1976 estuvieron en el poder los socialdem6cratas, a veces en coalición con la Federación de Agricultores (hoy Partido del Centro), con solamente una corta interrupción en 1936. Al cabo de seis años de Gobiernos no socialistas entre 1976 y 1982, volvieron al poder los socialdemócratas, donde permanecieron hasta las elecciones del otoño de 1991, comicios en que los partidos de centro-derecha consiguieron la mayoría y formaron un Gobierno de coalición cuatri-partita. No obstante, independientemente de quién haya estado en el Gobierno, la política sueca se ha caracterizado por compromisos y ‘reformas que han contado con un amplio apoyo tanto en el Parlamento como en el conjunto de la población. Con la aprobación de una

nueva forma de gobiemo en 1974, el rey conserva solamente funciones representativas.